Una de las conclusiones que arroja el seminal ensayo «Pueblo Pueblo: PopularCulture In Time», de Juan Flores, es que la llamada cultura popular ha mutado tanto al paso del tiempo que su definicin original prcticamente ha perdido validez para convertirse en un trmino que no solo involucra tiempo y espacio, sino un imaginario personal tanto de aquellos que la producen como de aquellos que la consumen.

Su teora, vlida y sostenida siempre por los escritos del antroplogo alemnJohannes Fabian, pone especial atencin en el tiempo. «La particularidad del tiempo en la cultura popular», escribe, «es que es momentnea, que con toda su importante incrustacin en la tradicin y el pasado histrico, es presente, es contempornea y es siempre ahora».

La msica ha formado parte de la cultura popular desde siempre. Ha permanecido como un ente fijo a pesar de las mutaciones del trmino y ha estado viviendo entre los dos extremos resultantes de estas transformaciones por aos. La msica proviene de la gente, del popular y tambin la msica es un instrumento mercadolgico, un producto comercializable que se comporta conforme sea necesario, tanto para unos como para los otros.

Esa msica ha encontrado espacios intermedios en ms de una ocasin, la perfecta combinacin entre la representacin de una cultura y la capacidad de comercializacin. Relaciones de espacio y tiempo, interacciones entre clases sociales, grupos raciales, disporas, periodos de historia, generaciones, todo sucede y es revelado a travs de la cultura popular, dice Flores. Al leerlo, no suena tan descabellado el estado del pop que se escucha en nuestros das.

Tal como el periodista Jon Caramanica afirma en suartculo del New York Times publicado a finales de 2018los dos significados de pop (el gnero y la popularidad) son cada vez ms difciles de diferenciar. Laxenomana advertida por Simon Reynoldsha encontrado su punto ms alto, los servicios de streaming se encuentran en el momento ms crtico de su influencia y las prcticas en el mundo de la msica son tan distintas que no parece una sorpresa todo lo logrado por alguien como Bad Bunny.

En tan slo dos aos, Benito Antonio Martnez Ocasio se convirti en uno de los artistas latinoamericanos ms escuchados sin siquiera tener un disco en forma editado. Las nuevas reglas de distribucin y el poder de los algoritmos le permitieron posicionarse como una de las personalidades ms importantes del mundo de la msica sin haberse presentado formalmente, como sola ser antes.

En 2019, Bad Bunny se encuentra entre los 50 artistas ms escuchados en todo el mundo (segndatos de Bilboard) y su nombre ha aparecido recientemente en publicaciones de alto renombre como The Guardian, Rolling Stone, Pitchfork y hasta videoblogs de nicho norteamericanos dedicados exclusivamente a diseccionar msica como The Needle Drop. La razn? Su disco debut por fin sali a la luz.

Tan slo en YouTube, el disco (a menos de un mes de haber sido publicado) cuenta con alrededor de 50 millones de reproducciones y una de las explicaciones bien podra ser el corazn del comportamiento de la cultura popular explicada por Johannes Fabian. De entre los factores que convergen para crear cada una de sus expresiones, la constante mirada al pasado es, tal vez, el punto ms importante de todos.

En «X100Pre» hay muchas virtudes que rescatar. Se podra hablar sobre la valenta de su autor por publicar un disco muy distinto al resto de sus antiguas colaboraciones, tambin se podra discutir su esfuerzo para acercarse a la representacin de latinidad en su estado ms preciso: un entendimiento de las distintas culturas que conforman el trmino y sus diferentes perspectivas. Sus producciones, sus invitados, su lenguaje, todo aqu parece diseado para lograrlo.

Sin embargo es en el pasado en donde se encuentra el corazn del disco y, tal vez, la razn por la que resulta infalible. En un mundo en el que la viralidad parece estar marcada por el recuerdo (#TBT, #10YearsChallenge, #UndaComoHoy, etctera), un ejercicio que la trate con tanta dedicacin no puede pasar desapercibido.

«X100Pre» es Bad Bunny representando a una generacin sin fronteras, unida por el lazo de la memoria.

Su persona siempre ha estado obsesionada con ello. Mientras el resto de sus contemporneos aparecen en videos musicales con algn estilo definido, l viste playeras de Nirvana y para uno de sus videos contrat a Ric Nature Boy Flair, ex-luchador profesional de la WWF, compaa que tuvo su segundo gran auge en la dcada de los noventa. No es la primera vez que voltea hacia atrs, pero s la mejor.

No es mera melancola, sino un experimento de recuerdo que decanta en el presente. Sabe quin es, porque conoce quin fue alguna vez. Su recuerdo puede ser local: las «fiestas de marquesina»del auge del reggaetn en Puerto Rico en los noventa, su alusin aRolandito Salas Jusino, la inclusin de Ricky Martin en su versin romntica noventera, las remembranzas a Hctor El Father y Plan B en sus momentos ms underground y hasta elauge de la delincuencia juvenil puertorriqueoal filo del nuevo milenio.

Otras veces esos recuerdos son globales y empticos: habla del messenger, de Bluckbuster, de mantener conversaciones por My Space, hace referencias al pop punk que brill en la pubertad de la era pre-internet y hasta se apoya del Gameboy para cerrar una rima. En ese sentido Bad Bunny encuentra ese momento de libertad necesario para crear un eslabn ms de la cultura pop.

«Lo que quiero para este disco», le dijo aThe Faderen 2018, «es que sea ms de lo que creo que es mi generacin, los nacidos en los aos 90 y los aos 2000». Su declaracin est lejos de limitaciones como regiones geogrficas, sexualidad, raza o gneros musicales. Su msica, sin embargo, est en contacto con todas ellas, interacta con ellas y se genera a partir de un imaginario propio producto de su formacin. El tiempo es aquello que es universal.

Si la teora de Juan Flores sobre la cultura popular es correcta, «X100Pre», el debut de Bad Bunny, tiene todo para permanecer en el subconsciente colectivo como una parte fundamental de ella. Es un disco con una incrustacin importante en su tradicin y su pasado histrico que se siente fresco, presente, contemporneo. Una innegable representacin del ahora, nuestro ahora.

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