La pelea por Morena est ms caliente que nunca. Yeidckol Polevnsky sabe que abri demasiados frentes para lograr su continuidad al frente de la dirigencia nacional. A su pelea histrica con Ricardo Monreal, se sum una fractura inesperada con Gabriel Garca y Bertha Lujn, quien sondea el chance de lanzarse por la conduccin del partido. Necesita tejer una nueva red de contencin para no depender exclusivamente del apoyo determinante de AMLO, hasta el momento en incgnita.

El gran interrogante -como siempre- es la postura del lder mximo. Encriptado en sus mensajes, Lpez Obrador ya mand seales cruzadas en las ltimas semanas, dejando abierta la puerta para una definicin de ltimo momento. Todos construyen apoyos y despliegan sus fuerzas, pero saben que al final del recorrido la ltima palabra la tendr el Presidente. Por eso celebran eufricos sus desayunos de chilaquiles y frijoles con el tabasqueo.

Yeidckol pas varios meses sin lograr una cita con AMLO, y apenas era recibida por Alejandro Esquer. Logr romper ese hielo hace unas semanas, con un encuentro en Baja California. La preocupacin por esa imposibilidad de tener una relacin ms fluida con el Presidente haba llegado a odos de Gabriel Garca, el «Monje Negro» de la 4T.

Como detall LPO, el hombre que controla los planes sociales desde las sombras, decidi entonces mostrar su poder de fuego en el partido y amag con encabezar una maniobra para correr a Polevnsky de la conduccin y colocar en su lugar a Bertha Lujn.

En las ltimas semanas, Yeidckol arranc la contraofensiva para desarmar lo que consideraba una jugada bien orquestada, que terminara con una alianza entre Bertha, Gabriel y el propio Ricardo Monreal. Por eso abri un proceso contra Alejandro Rojas Daz Durn, el jefe de asesores de la bancada de Morena en el Senado.

«Ricardo est desesperado porque sabe que mientras estemos nosotros en Morena, est en desventaja contra Claudia y Marcelo. Esa es su verdadera preocupacin anticipada: empezar a construir su juego para la sucesin», explican morenos cercanos a Yeidckol.

En ese contexto, Rojas Daz Durn no tuvo ms que remedio que salir de ese contragolpe corriendo hacia adelante: inici una gira para instalar su propia candidatura para la dirigir el partido, aunque sus posibilidades sean muy bajas. «Esta seora me tiene hasta ac», es la frase que, en el monrealismo, aseguran que AMLO repite entre su crculo ms cercano. Ser?

Monreal considera que su mejor opcin es, desde luego, conseguir la apertura de las afiliaciones de Morena. Sus lazos muchsimos ms amplios con actores de todo el sistema poltico mexicano -incluidos panistas y priistas- le daran una ventaja absoluta frente a Yeidckol.

Polevnsky tambin hace sus clculos: dice que en un par de meses ya contar con los apoyos de dos gobernadores, en referencia a Miguel Barbosa y Jaime Bonilla, quienes encabezan todas las encuestas en Puebla y Baja California. «Pero necesitan mucho ms que eso», dicen sus adversarios, con cierto apego a la realidad.

Por eso, Yeidckol empez a buscar a liderazgos en entidades clave que puedan apoyar con sus estructuras partidarias. El primer gran acuerdo fue con Amrico Villarreal, de Tamaulipas. El senador buscaba la bendicin de Monreal, pero entendi que esa candidatura estaba reservada para otro hombre de confianza del lder de la bancada.

La guerra por Morena ya se desat. Por el momento, Lpez Obrador asegura que no se meter en temas partidarios. Habr que ver quin sale ganador de esta disputa. «Quizs los ms beneficiados seamos los que nos mantenemos al margen de todo esto», dicen con sorna en el ebrardismo.

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