El presidente del Consejo Coordinador Empresarial Carlos Salazar Lomelín, resaltó que al cumplirse tres meses de haber asumido la dirección de esta organización, “nos comprometimos a trabajar conjuntamente sector público y privado en tres prioridades para el país: eliminar la pobreza extrema en un plazo de seis años, acabar con la corrupción y hacer de la inversión una obsesión para alcanzar entre el 25 y el 27 del PIB y generar las condiciones para crecer a tasas del cuatro por ciento”.
Sostuvo, estos tres temas podían ser la base de un futuro más próspero para los mexicanos, “no puede lograrse una tasa de crecimiento económico del cuatro por ciento anual, si no se cuenta (falla de audio) Los empresarios asumimos el desafío y hoy estamos dando pasos concretos para avanzar en este compromiso. El acuerdo que hoy firmamos busca poner a la inversión entre las prioridades fundamentales de nuestro país”.
Apuntó, un elemento central del acuerdo es que establece dos mecanismos encabezados por el presidente de la República y coordinados por el consejo para el fomento de la inversión y el empleo, y el crecimiento económico con el apoyo del Consejo Coordinador Empresarial. El primero tendrá como responsabilidad la evaluación y priorización de los proyectos de inversión.
Detalló, el segundo será el responsable de facilitar la ejecución de dichos proyectos. Ambos incluirán reuniones periódicas conjuntas y métricas de seguimiento, “estamos convencidos de que la clave para eliminar la pobreza es generar mejores condiciones de desarrollo incluyente. Esto quiere decir fundamentalmente inversión productiva que genere crecimiento económico sustentable, que brinde más oportunidades de empleo digno y bien remunerado a cada vez más personas y al mismo tiempo inversión en infraestructura, educación, salud, servicios básicos a la población y atención directa a quienes más lo necesitan”.
Apuntó, sólo cambiando estos factores, en un marco de certeza y seguridad y respeto de la ley, lograremos reducir la inequidad y la pobreza que tanto ha dañado a nuestro país, la base el inicio de todo este círculo virtuoso es la inversión y la cohesión social, si queremos alcanzar las tasas de crecimiento necesarias, el país requiere invertir bien en proyectos que sean económica y socialmente rentables.
Indicó, para ello debemos priorizar la inversión en regiones que hasta ahora no han crecido, en particular, el sur sureste; en sectores claves que generen desarrollo, como energía, infraestructura y agroindustria; en las empresas de menor tamaño que puedan insertarse exitosamente en cadenas de valor regionales, nacionales y ¿por qué no? internacionales; en proyectos que permitan incluir a segmentos de la población con enorme potencial, pero que hasta ahora han estado fuera de la economía moderna.
Comentó, las inversiones no se dan en vacío. Quienes deciden poner a trabajar su dinero y arriesgar su patrimonio lo hacen sólo cuando existe un ambiente propicio con condiciones que lo incentiven.
Planteó para eso debe haber reglas y mensajes claros, que se cumplan, de los sectores público y privado. Estado de Derecho fuerte y eficaz. Estabilidad macroeconómica, un compromiso para resolver con estricto apego al marco jurídico los obstáculos de ejecución que con frecuencia impiden la realización de proyectos de inversión.
Dijo que en un contexto internacional de incertidumbre tenemos la oportunidad de posicionarnos como una economía atractiva para la inversión del mundo. Tenemos ventajas competitivas fundamentales, como un mercado de más de 120 millones de consumidores, una economía estable, recursos naturales estratégicos y a millones de mexicanos preparados, trabajadores y confianza en su país.
Si además avanzamos con la ratificación del T-MEC, el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea y con Latinoamérica, el atractivo de México crecerá.
Específicamente proponemos fortalecer cuatro áreas prioritarias:
Refirió, el sector energético, se debe cumplir los contratos de inversión suscritos entre empresas y el sector público para incrementar la producción de petróleo, gas y energía eléctrica, fomentar las energías limpias y renovables, y coadyuvar a desterrar la corrupción en Pemex y en la Comisión Federal de Electricidad.
En infraestructura de transporte, en carreteras, puertos, puentes, ferrocarriles y aeropuertos que mejoren la conexión entre las regiones.
En inversión social, en educación, salud, agua y saneamiento para lograr un desarrollo incluyente y sobre todo en el desarrollo del sur sureste en energía, servicios, agroindustria, así como la integración de cadenas productivas.
En este proceso coadyuvaremos con propuestas de manera que el sector público genere condiciones de confianza para la inversión.
Así buscamos que se pueda elevar la inversión privada del 17 y medio del PIB, hasta alcanzar el 20 por ciento del PIB en los siguientes dos años, así como elevar la inversión pública del 2.8 en el que se encuentra actualmente al cinco por ciento del PIB. Sólo lo lograremos si se crea un ambiente propicio para la inversión, si los proyectos se pueden ejecutar de manera expedita con certeza y con transparencia.






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