La Escuela Normal José Santos Valdés era una apuesta educativa de Morena como partido político. La abrió usando los aportes económicos de los funcionarios electos y legisladores registrados por ese partido político.
Hoy la comunidad estudiantil y docente sufre una embestida por quienes deberían conducir el proyecto a buen éxito.
Las autoridades educativas quieren hacer creer que la escuela está varada por motivos de matrícula.
En toda esta debacle está metida, Etelvina Sandoval esposa del presidente de la mesa directica del Congreso de la CDMX, Jesús Martín del Campo y actual vocal de la benemérita Escuela Nacional de Maestros.
Ella como presidenta de la Asociación Civil que registro la escuela, aprovechó el cargo para nombrar y quitar directivos.
Su brazo ejecutor fue Raquel Sosa Elizaga quien desconoce los aspectos claves de las escuelas normales y se desempeña como encargada de implementar el programa para la creación de las 100 nuevas universidades públicas del gobierno de López Obrador.
El 12 de febrero de este año, en la Escuela Normal José Santos Valdés, fundada en 2016 a instancias de MORENA, y que había recibido la autorización de la planta docente por el órgano autónomo CREFAL.
La plantilla laboral está conformada por 17 maestros, y un calendario oficial para el nuevo semestre que debería iniciar el 15 de febrero 2019, con los planes y programas de estudio que se habían trabajado hasta el momento como parte de la trayectoria formativa de la Normal.
Sin embargo, por órdenes de Etelvina Sandoval recibieron la fulminante noticia: A partir del 25 de febrero, diez días después de iniciado el semestre la planta docente y el director, Maestro Leove Ortega ya no serían parte del proyecto por parte del CREFAL.
La orden era tajante, si querían ser partícipes, tendrían que someterse a un proceso de selección, porque representaba una nueva etapa de la Normal. Con este pretexto, el semestre quedó suspendido hasta nuevo aviso, sin especificar ninguna fecha de inicio.
Esta noticia generó en la comunidad normalista incertidumbre, intranquilidad e inconformidad que presentó propuestas de solución y lo que recibieron como respuesta que la decisión estaba tomada.
Arbitrariamente, sin consultar a los afectados el proyecto, el trabajo y aguante de casi un año con retrasos de pago, la Normal cerraba sus puertas.
Previo al cierre de la Normal, los de la Asociación Civil encabezada por Etelvina Sandova y Raquel Sosa se fueron de campaña electoral, dejando en el limbo a la Escuela Normal, al más puro estilo priísta con su reforma educativa.
Hoy, cuando Andrés Manuel López Obrador asumió la Presidencia, informan a la comunidad que se cierra la Normal, dejando en mal la gestión presidencial, y poniendo en mal su palabra como político.
Ante las interrogantes de alumnos, padres de familia y Maestros, Raquel Sosa y la Asociación Civil solo se limitan a contestar que el cierre es parte de la transición y por ende estos cambios son “favorables”, sin aclarar qué es lo favorable del despido de Maestros y alumnos sin clases.
La comunidad se pregunta ¿esté es el cambio que prometió Morena? ¿Por qué tanta improvisación e ignorancia? La inexistencia de planeación, el desconocimiento absoluto de los procesos formativos, la inexistencia de planes y programas son culpa de los directivos de la Asociación Civil encabezada por Etelvina Sandoval y de la Raquel Sosa encargada de dar soluciones satisfactorias, evitando que una generación de jóvenes deseosos de superarse mediante el estudio y no sea defraudados en su esperanza.






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