Por: Félix Ponce Nava
Un largo camino ha tenido que recorrer el género femenino para lograr el reconocimiento de sus derechos político-electorales y de participación ciudadana.
Inadvertidamente para casi todos, la mujer dejó el estatus de igualdad que en el marco legal siempre habría disfrutado, de ahí esa rabia difícil de controlar en muchos casos.
La realidad es muy otra, las diferencias entre el hombre y la mujer en el ámbito de la vida diaria, muestra que existe un gran desfasamiento entre el goce de los derechos entre ambos géneros, que se manifiesta en las diferencias salariales, el grado de responsabilidad de la pareja en la realización de las labores domésticas y del cuidado de los niños y de la gente mayor en el hogar, todo parece indicar que el sistema jurídico y político fue hecho para oprimir a la mujer.
Hemos olvidado como sociedad atender el tema de la igualdad de géneros y en forma silenciosa hemos permitido como sociedad, que nuestras prácticas lleguen a un grado de descomposición como el que ahora se muestra, debemos cambiar la estructura de poder y acabar con los privilegios masculinos.
A mi leal saber y entender esta situación de descomposición social contra la mujer y los grupos diferentes y desvalidos no es nueva, debemos hacer un replanteamiento del concepto de masculinidad, quitándole los componentes machistas.
Lo nuevo es la actitud valiente del colectivo de mujeres mexicanas que ya no están dispuestas a permitir se continúe con esta situación irregular de violación a los derechos de la mujer, con los cambios propuestos de otorgará una mayor importancia al feminismo, basando la propuesta en el respeto de la voluntad de la mujer.
Propongo que las instituciones mexicanas inicien una gran campaña de formación política en la que se resalte la obligación y compromiso de todas y cada una de las instancias de la sociedad para modificar las conductas que ahora se padecen.
Siendo más específico tenemos que resaltar la actividad que se debe realizar: las madres de familia deben recordar cada día a los menores que deben respetar a las mujeres y a los más débiles.
Debemos capacitar a la sociedad en el conocimiento de las responsabilidades de la autoridad respecto de su desempeño frente a la sociedad.
Debemos capacitar a las autoridades de todo tipo, en la importancia de su debido desempeño frente a los ciudadanos, para no victimizarlos adicionalmente.
Esta propuesta de capacitación-sensibilización de la sociedad deberá pasar por la capacitación de la sociedad para denunciar a los delincuentes. Todos sabemos en nuestro entorno, quién realiza actividades delictivas, cómo se llama, donde vive, cuáles son sus vínculos con autoridades políticas, civiles o policiacas y de dónde obtienen protección.
Debemos promover la cultura de la autoprotección, no dejando a la autoridad en todos sus niveles, en soledad para resolver el problema cuya solución radica en toda la sociedad.






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