Hay un tema que no se está reflejando de manera correcta. Un elemento fundamental para esta apuesta del gobierno en la lucha contra la pandemia del coronavirus es: La autorregulación y cuarentena autoimpuesta de la ciudadanía a partir del 14 de marzo.
Reduciendo la posibilidad de contagio. Los ciudadanos rebasamos a un gobierno que minimiza riesgos y ha demostrado ser altamente ineficaz en la implementación de estrategias, como ha ocurrido con el caso de la lucha contra el huachicol y la falta de combustibles en enero de 2019, o la escasez de medicamentos para la atención de niños con cáncer.

¿Por qué deberíamos los ciudadanos confiar en un gobierno que miente de manera abierta y consuetudinaria? ¿Por qué deberíamos esperar cuando minimizan riesgos? ¿Por qué acatar sugerencias que parten de la utilización de artículos religiosos?
Sin buscar confrontaciones, es importante que a nivel nacional como internacional no se pierda la claridad que somos los ciudadanos quienes nos adelantemos al gobierno. Si la estrategia que han adoptado funciona, nunca sabremos si fue gracias a un manejo profesional de la pandemia, o a una reacción pronta y responsable de una sociedad que se sabe mal informada, y observa todos los días el actuar de un gobierno sin rumbo, carente de estrategias, ocurrente, sin visión del futuro, rencoroso y soberbio.
Un aplauso a los esfuerzos de una sociedad mucho más consciente que su clase política que sigue pensando en reelecciones, consultas ilegales, mítines con niños acosados y comidas familiares de domingo en restaurantes.
Leopoldo Hernández Romano
Abogado y consultor.







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