El presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales e Iniciativas Ciudadanas del Congreso de la Ciudad de México, Nazario Norberto Sánchez, presentó en la Comisión Permanente una iniciativa para castigar con multas desde 26 mil 64 hasta 173 mil 760 pesos, así como de tres meses a diez años de cárcel a quienes promuevan la comercialización de cubrebocas usados y otra clase de material médico para usado por la gente para protegerse de epidemias.
El Proyecto de Decreto adiciona un Artículo 159 Bis al Código Penal para la Ciudad de México, para imponer penas de tres meses a tres años de prisión y de cincuenta a trescientos días multa, a quien reutilice, recicle, revenda, done, maneje o disponga de instrumentos, materiales, máscaras quirúrgicas, caretas médicas, o cualquier producto similar desechable que ponga en peligro de contagio la salud humana, por una enfermedad transmisible, un mal venéreo u otra enfermedad grave en período infectante
La iniciativa, turnada a la Comisión de Administración y Procuración de Justicia surgió como una demanda de ciudadanos que denunciaron la venta de manera ambulante de estos productos en diversos puntos de la Ciudad de México, como en las entradas y salidas de las estaciones del Sistema de Transporte Colectivo, Metro, en semáforos de diversos cruceros de la capital y en algunas Tianguis que se instalaron antes de prohibirse su actividad durante la pandemia de Covid19.
Tanto autoridades de la Semanart como la UNEFARM coincidieron que en los hogares no se hacia una disposición adecuada de los materiales usados, por lo cual un grupo de pepenadores aprovechó la demanda creciente de cubrebocas y se encargó de recoger el material de la basura y reutilizarlo para venderlo en cruceros viales o negocios sin certificación.
En opinión del legislador es prioritario detener esta venta ilegal debido a que nos encontramos en etapa de desconfinamiento paulatino de la población y continuamos usando cubrebocas y no es posible que estén vendiendo artículos usados impunemente.
Un cubrebocas cumple con su función específica en un máximo de cuatro horas, después de ese tiempo debe ser cambiado ya que captó virus, bacterias y se humedeció con las secreciones de nariz y boca.
«Si quien lo desechó en la basura era un portador de Covid19, y los pseudocomerciantes lo sacan y le dan una apariencia aceptable, la persona que lo adquiera corre el riesgo de infectarse».






Deja un comentario