Sin perro: Tacones para las mujeres, zapatos lustrados para hombres, pantalones y faldas planchados de colores lisos y obscuros, bufandas o pashminas costosas, bolsos finos y portafolios brillantes.
Con perro: mezclilla, ropa cómoda, tennis, mochila de usos múltiples y te acostumbras a las manchas de lodo, a los pisotones en los zapatos, al pelo en la ropa. Ahorras mucho dinero pues «verte impecable» deja de ser importante.
La hora de comer
Sin perro: si no tienes invitados, comes completamente solo y en silencio, escuchas como cruje el alimento en tu boca y si no terminas el platillo completo te preocupa desperdiciar comida.
Con perro: jamás, jamás, jamás estarás solo al comer, cenar, desayunar o probar un bocadillo. Una mirada fija con ojos redondos y un pequeño charco de baba en el suelo, lograrán derretir tu corazón una y otra vez. Si no terminas tu plato ¡tu perro siempre estará dispuesto a no dejar que se desperdicie nada!
Tu sala
Sin perro: Tapiz color blanco, adornos de cristal, alfombra, decoración con diseño.
Con perro: Cama de perro, juguetes en el suelo, una sábana en su sillón favorito, pelos por todos lados, una cara sonriente y una colita feliz todos los días.
Tu cuerpo
Sin perro: la flojera te puede invadir el día que sea, nada te obliga a salir y puedes quedarte en tu sofá comiendo chatarra y viendo películas.
Con perro: estar en forma sucede de manera natural ya que tu perro se encarga de llevarte a caminar todos los días ¡varias veces al día! Aprendes a disfrutar los increíbles paseos en Domingo por la mañana, correr al aire libre y jugar en el parque. Gracias a los perros vivimos más y mejor.
Si eres soltero
Sin perro: Nadie te hace caso cuando vas en la calle y si te acercas a platicar con alguien en el parque puede parecer “raro”.
Con perro: Todas las personas a las que les gustan los perros querrán interactuar contigo. Harás nuevos amigos y en menos de lo que ladra un perro ya estáras invitado a un paseo o actividad genial en grupo.
Si estás triste o deprimido
Sin perro: nadie te consuela, tienes que aprender a estar con tu triste soledad.
Con perro: no puedes estar triste mucho tiempo. Tu perro seca tus lágrimas, te acompaña, te invita a jugar y termina haciéndote reír.
Las cosas más bellas en la vida no son cosas, vivir la vida al estilo de nuestros Super Cachorros ¡no tiene precio! Ellos nos enseñan y recuerdan lo que verdaderamente importa.
Ya lo dijo Heinz Rühmann: Se puede vivir sin perro pero no vale la pena.






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