Solemos pensar que el hombre es el perpetrador y que en un matrimonio forzado es la figura dominante, el malo. Pero no siempre es as. Investigaciones indican que 15% de los casos involucra a vctimas masculinas.
En Alemania, Australia, Canad y Reino Unido tambin se han reportado decenas de casos en los que ciudadanos, nacidos y criados en esos pases, han sido las vctimas.
En 2016, las autoridades britnicas ayudaron en 1.428 casos de posibles matrimonios forzados, de los cuales 283 eran vctimas masculinas: 20% de los casos.
Diversas organizaciones sociales, hacen campaas para crear conciencia sobre el hecho de que los hombres tambin son vctimas de matrimonio forzado y de la violencia basada en el honor y que necesitan el mismo apoyo que las mujeres.
Muchos hombres tienen miedo. Podran estar recibiendo amenazas de muerte o de violencia por parte de sus familias.
Entre estas circunstancias est el tener una relacin que no aprueba la familia, ya sea porque la pareja no tiene la misma religin, pertenece a otra casta o no comparte las mismas tradiciones.
Otro factor es ser percibido como un joven que se est occidentalizando por la forma en que se comporta o se viste; es algo que algunas familias creen que hay que corregir por medio de un matrimonio.
Los matrimonios forzados tambin pueden derivar de casos en que la sexualidad de la vctima es cuestionada por la familia. Y muchas veces basta con una sospecha.
Una persona que se identifique como LGBTQ (lesbiana, gay, bisexual, transgnero o queer) puede ser vista por algunas familias como un individuo que necesita ser arreglado a travs del matrimonio. Hay muchos hombres que no le pueden decir a sus padres su orientacin sexual porque eso traera deshonor a la familia.
Algunos gays son forzados a contraer matrimonio. Otros se casan por conveniencia: un gay se casa con una lesbiana para complacer a sus familias (sin que ellas sepan necesariamente sus orientaciones sexuales) y as poder llevar sus propias vidas.
Para algunas personas, esa es una forma sutil de obligar a alguien a casarse.
Al contrario de lo que algunos creen, los enlaces forzados no son aprobados por ninguna de las principales religiones del mundo.
Cuando a los activistas de derechos humanos se les pregunta si se trata de una prctica cultural, responden con contundencia: no es cultura, es abuso.
Pese a ello, tomar la decisin de buscar ayuda no siempre es fcil para un hombre. Algunas veces, les cuesta establecer contacto porque sienten que deben enfrentar la situacin solos y porque en muchos casos les da vergenza abordar el tema.
A eso se suma un sentimiento de culpa, el mismo que invade a muchas mujeres vctimas, pues en varios casos los perpetradores son los propios padres.
En Reino Unido, por ejemplo, obligar a una persona a casarse es un delito que puede llevar a una sentencia de hasta 7 aos de prisin.
Y desobedecer una orden de proteccin contra un matrimonio forzado emitida por las autoridades britnicas, puede terminar en una sentencia de hasta 5 aos de crcel.
Crear conciencia entre nios y jvenes es clave, pues son los ms vulnerables.Y si bien es cierto que el problema es prevalente en mujeres en reas rurales de Asia, de frica y del Medio Oriente, la Fundacin AHA tambin ha visto casos de hombres y mujeres que pertenecen a familias estadounidenses de fe cristiana fundamentalista.
Cuando la gente piensa en matrimonios forzados no incluye, en la imagen mental que se forma, a un hombre obligado a casarse. Y menos a un nio o al menos no en la mayora de los casos. Pero tambin es una realidad.
De acuerdo con un reporte publicado por Unicef en 2014, ms de 700 millones de mujeres y 156 millones de hombres se casaron antes de cumplir los 18 aos.
Y aunque, de acuerdo con expertos, las consecuencias del matrimonio infantil en las mujeres son ms devastadoras, es importante atender a los nios que sufren el mismo drama y a las vctimas masculinas adultas.
Gran parte de los sistemas sociales estn orientados a ayudar a las mujeres que han sido vctimas. Hay muchos refugios para mujeres que necesitan salir de sus casas por violencia domstica, pero hay muy pocos lugares a los que los hombres pueden acudir.
En muchos casos de matrimonio forzado, las vctimas, independientemente de su gnero, sufren en absoluto silencio.






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