En lo que a sexo se refiere, vivimos en una de las pocas ms liberales de la historia de la humanidad. El acceso a nuevas tecnologas desarrolladas en los ltimos 40 aos, inventos como la pldora anticonceptiva o aplicaciones de citas como Grindr o Tinder, han abierto un nuevo mundo de posibilidades.
En la actualidad, crece la aceptacin del sexo prematrimonial, el divorcio, la homosexualidad e incluso prcticas ms controvertidas, como el poliamor -tener ms de una relacin de manera simultnea- o el intercambio de parejas.
A pesar de todo ello, muchos investigadores sugieren que tenemos menos relaciones sexuales que hace unas dcadas.
A pesar de que este deterioro de la actividad sexual no estuvo influido por factores como el gnero, la raza, los niveles educacionales o la posicin social, aunque las relaciones matrimoniales s experimentaron una mayor cada a principios de la presente dcada.
Viendo este tipo de resultados surge la siguiente pregunta: qu cambi?
Lo ms sencillo es echarle la culpa a la tecnologa. Los principales acusados son la pornografa en internet y las redes sociales.
En este sentido, muchos investigadores enfocan sus estudios en el aumento de la pornografa online y en su potencial adictivo.
De hecho, hay quienes han llegado a calificar la adiccin al sexo en internet como un desorden psiquitrico o una enfermedad mental.
Asimismo, especialistas en sexologa reconocen que muchas personas ven en el porno un reemplazo al sexo real, algo que limita el deseo sexual en las relaciones de pareja.
La pornografa, adems, est acusada de proyectar una imagen irreal del sexo, lo que provoca sntomas como la anorexia sexual (bajo nivel de inters sexual) o la disfuncin sexual inducida, que impide mantener relaciones ntimas con normalidad.
El consumo diario de porno provoca que muchas personas se acostumbren a ver escenas muy violentas y nada habituales en las relaciones sexuales normales.
De acuerdo con esta teora, estas imgenes irreales y tan habituales en el porno dificultaran que muchos hombres logren excitarse cuando mantienen sexo con sus parejas.
Pero la culpa no es slo de la pornografa. Del deterioro de nuestra vida sexual tambin son responsables las redes sociales.
Mientras que en el pasado muchos estudios aseguraban que tener una televisin en el dormitorio reduca de forma significativa la actividad sexual, hoy en da no faltan los investigadores que sealan que interactuar en redes sociales en la cama provoca efectos similares.






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