Bajo nuestra ciudad existe otra ciudad: la del jazz. Este lugar rescata la idea del clsico reducto experimental. Si bajas y te metes, luego de un cortinaje se te aparece el Zinco Jazz Club, «Slo para conocedores».
Ubicado en el stano de un viejo banco del Centro Histrico, todava pueden verse las gigantescas bvedas de acero que hoy forman parte del encanto escnico.

La luz tenue, las mesas dispuestas al frente de un pequeo escenario por el cual han pasado los mejores exponentes del gnero, nacional y extranjero, unas barras donde poder tomar alguna chela o comer algn taco, un piano de cola, sombreros y humo de cigarros, son unos de los tantos atractivos de este lugar, que sin dudas, perdera su encanto si no fuera pequeo. Su logro es convencerte (aunque a veces no suceda), de que vers algo singular.

La onda es empezar con una cerveza. De comer tienes una bruschettas con tomate y mozzarella, para ir haciendo tiempo en tanto se larga el show. Son unas tapas muy sencillas pero efectivas para lugares como estos, donde vienes a escuchar ms que a comer.
Luego, para seguir con la onda pdete unos taquitos de arrachera marinada, muy sabrosos, con la carne bien preparada y sazonada, aunque las porciones son pequeas comparadas con los precios. Cuando termines ya habr comenzado la msica. Hazle honor al jazz pidiendo un whisky (hay de los mejores) y prepara la pierna, porque la sacudirs, al ritmo, toda la noche.

Un anfitrin elegantemente vestido de negro ser lo primero que vers al entrar a este relajado espacio con decoracin color negro y rojo. l te conducir a las bvedas subterrneas de lo que hace algunos aos era el Banco de Mxico, que desde hace ya varios aos emulan al Zinc, el legendario club de jazz de Nueva York. Callado a momentos, los silencios se interrumpen con las armonas complejas y la polirritmia de cualquiera de los muchos gneros del jazz.

La msica de la sncopa atrae, en esta ciudad, a un pblico de lo ms variopinto: universitarios, bohemios, conocedores, intelectuales, adultos de todas literalmente todas las edades, hipsters, fresas, indefinidos, despistados. Todos sentados en las mesas dispuestas ante el escenario.

Mientras esperas a los msicos que suelen salir alrededor de las 10pm, pdele a Adn, el barman, su muy recomendado mezcalini de tamarindo, o bien, un cosmopolitan o whiskey en las rocas para hacer tradicin a los viejos clubes de jazz. Para satisfacer an ms al paladar, acompaa con el pulpo a la griega.
Los solitarios tambin son bienvenidos: el lugar te resultar acogedor, siendo su amplia barra tu refugio y el gran reloj verde, que cuelga frente a ella, tu acompaante. Degusta, escucha, y djate llevar por la improvisacin de la msica. Para que por lo menos taches «ir a un club de jazz» de tu lista de cosas que hacer antes de morir.
Direccin: Calle de Motolinia 20, Centro Histrico de la Cdad. de Mxico, Centro, Cuauhtmoc, 06050 Ciudad de Mxico, CDMX






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