Se sabe muy poco deClaude Fontaine, una joven artista de Los ngeles que este viernes publicaba en el sello Innovative Leisure (BADBADNOTGOOD, Nick Waterhouse, The Molochs) su lbum debut homnimo.
Subiografa en la web del sello apenas narra cmo, durante un viaje a Londres tras una ruptura sentimental «demasiado reciente», cay accidentalmente en Honest Jons, una icnica tienda de Portobello especializada en msica jamaicana.
All escuch «hasta enfadar al personal» de la tienda cada disco, enamorndose profundamente del rocksteady, el dub y la bossa nova ms genuinos.
«Merode un da y desde el primer momento ca en un hechizo. Fui transfigurada».
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Con el amor por esos viejos discos como motor, decidi hacer uno as ella misma. Grab demos de sus canciones de desamor y soledad con su dulce voz susurrada, al ms puro estilo de Jane Birkin o Astrud Gilberto, y se dedic a perseguir a msicos vivos que ella consideraba que podan conseguir el ambiente que ella buscaba: Tony Chin, guitarrista en clsicos de Althea & Donna, King Tubby o Dennis Brown; y Airto Moreira, percusionista brasileo que colabor con Miles Davis, Astrud Gilberto, Chick Corea o Annette Peacock.
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Finalmente, tras no poco insistir, dio con ellos y obtuvo un s para grabar sus canciones junto a otros msicos menos conocidos pero tambin eminentes, como Ronnie McQueen (bajista en Steel Pulse), Rock Deadrick (batera de Ziggy Marley), el guitarrista brasileo Fabiano Do Nascimento, y el percusionista habitual de Sergio Mendes, Gibi Dos Santos en el viejo estudio de Chet Baker en Los ngeles.
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As ha construido este «Claude Fontaine» en el que, fiel a sus referentes, se devanea por cadencias jamaicanas, brasileas, jazzies y de chanson en canciones como «Cry For Another», «Pretending He Was You», «Hot Tears» o «Ill Play The Fool» que podran perfectamente haber sido grabadas en los aos 70 y, por tanto, tienen la perfecta vigencia de cualquier clsico.
Y un encanto desarmante, de ese en el que apetece perderse, dejarse llevar por su melancola aterciopelada, fresca y tangible. Un gran descubrimiento con un innegable eco de Amy Winehouse que parece ir a la contra de estos tiempos de cinismo y urgencia.






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