Desde que se inici el confinamiento por el COVID-19, la humanidad ha tratado, no slo de gestionar el temor causado por la enfermedad, sino tambin la forma de continuar sus actividades laborales, de entretenimiento y de formacin para dar sentido a su vida. Para ello, ha recurrido al home office como una medida que no detenga, ni la economa, ni tampoco los procesos educativos de la comunidad escolar.
Dentro de este ltimo mbito y gracias a las tecnologas de informacin y comunicacin una serie de herramientas que lograsen por un lado, aminorar el impacto de no ir a la escuela presencial y, por otro, impulsar una modalidad de estudios que adems de seguir, sirviera tambin como catapulta para generar nuevas habilidades e innovadoras formas de generar y aplicar el conocimiento.
De tal suerte que instrumentos ex profeso como google classroom para el trabajo ulico y otros que se habilitaron para el mismo fin: zoom o google meet, por citar algunos casos, se convirtieron en una solucin profesional para atender a una poblacin estudiantil en diferentes edades. En tal caso, para las instituciones pblicas esto era un remedio para que en ciertos niveles se alcancen los llamados aprendizajes esperados.
Para organizaciones privadas, se convirti en el tanque de oxgeno para seguir en el cobro de colegiaturas. Para algunos especialistas, se vio como un enorme arsenal para generar condiciones en el aprendizaje. Para el pblico en general, la opinin se dividi entre: 1. Ser la solucin, 2. Una carga ms para docentes y padres y 3. Indiferencia ante lo dicho.
Si analizamos con detenimiento, se vern tres aspectos en los que se debiera reflexionar sobre tales plataformas educativas. En primer lugar se dice que sean conexiones remotas o sitios que alojan temas y actividades para ser evaluadas, se est en un saln de clase presencial.
Por supuesto esto no es as, pues el lugar que comparten estudiantes y profesores, se caracteriza por rituales como: 1. La presentacin y discusin de lo que se va a mostrar en un programa, 2. La negociacin que se hace para generar aprendiza significativo entre los educandos, 3. Los lenguajes verbales y no, que se gesta en el lugar, 4. Los ritmos de tiempos y de movimientos en el espacio ulico y 5. Los silencios, las bromas y el cotilleo que se generan.
Si, se pretende simplificar la idea de saln como un lugar tcnico para acreditar asignatura, se desfavorece la profundidad y el deseo y necesidad de socializacin.
En segundo lugar, cada vez que se inscribe a una plataforma de este tipo (y de otras temticas), el sitio registra los datos para que queden ah y los dueos (entre otros), sepan algo de ti, sea para enviar mensajes de las novedades educativas y/o para vender algn servicio y/o para saber quien se es y hacer catalogaciones de los individuos.
Finalmente, en tercer lugar, al poner entre parntesis la interaccin cara a cara, se renuncia a una idea de comunidad que da cuerpo a personas y grupos que se construyen por lazos sociales y culturales. En tal sentido, la liquidacin de un estar juntos, abre la puerta para diluir formas de vida que no se atengan a lo digital en lo general y a las plataformas educativas en lo particular. Esperemos que como ciudadanos reaccionemos ante la pandemia de la virtualizacin de la vida.






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