En la dinmica social y cultural actual, existen dos relatos que han permeado el nimo de la actitud y el comportamiento de las personas. Uno; se refiere creer que mientras ms rpido se atienda alguna situacin cotidiana, productiva o de aprendizaje, se logra no slo ser eficiente, sino lograr la flexibilidad necesaria para responder a un conjunto de retos. Dos; remite a considerar el uso de terapias suaves para no violentar las relaciones interpersonales, de ah le necesidad de establecer al mundo como un gran sitio para las relaciones pblicas y el confort emocional.
Ambos aspectos, han permeado la educacin en diferentes niveles, instituciones y grados. En tal caso, se apunta la idea de que lo mejor es crear procesos giles en la bsqueda, intercambio y presentacin de la informacin para tender las supuestas demandas o necesidades que requieren los alumnos y los mercados econmicos y polticos.
En el otro caso, significa evitar el conflicto en las relaciones escolares, como si ste fuera un fenmeno anmalo que se debera desintegrar para evitar el dolor, la tristeza o cualquier otra emocin incmoda. De hecho en ausencia de la parsimonia necesaria para toda educacin, se asiste a la fragmentacin de las relaciones. Y al extravo de una existencia compleja, se observa una forma alienante de ocultar los malestares que son necesarios para el autoajuste personal.
En ese sentido, se han manifestado una tendencia que integra en la formacin humana esos dos aspectos y que rehyen de forma manifiesta a lo que implica la socializacin con los maestros y los eventos que ocurren en el aula. Dicha fenmeno es un «proceso», una «orientacin» o algo por el estilo que intenta desapegarse de la escuela, sus maestros y los significados en el saln de clase, con la idea de que en esos lugares existe insensibilidad, ineficacia formativa y ausencia de valoracin de las capacidades del estudiante.
Por tal motivo se prefieren hacer actividades formativas en casa como los quehaceres del hogar y/o en espacios culturales como museos, bibliotecas o lugares similares. Si bien estos dos ejemplos se acercan al ideal de desescolarizacin al que podra acercarse a la obra de Ivn Illich y por tanto a un proceso sano de desinstitucionalizacin, carecen del pulso de lo que representa la tarea educativa.
Dicha tarea, se puede ubicar en una afirmacin y en un frente de batalla; la primera: toda educacin obedece a principios crticos de transformacin de la realidad como totalidad, lo cual no se sabe hasta qu punto las iniciativas de educar sin escuela tengan conciencia de ello.
La segunda, el punto de llegada de los maestros no es ser monolitos de piedra que se vean como sujetos inamovibles, sino como oportunidades para el dilogo, es decir, se parte del supuesto que cuando una comunidad conversa, se logra comprender como nadie tiene la ltima palabra y de ah observar la posibilidad de que el profesor se autoafirme como alguien logre el acompaamiento estudiantil.
En ello mismo, el profesor al estilo de Scrates es alguien que sigue indagando porque duda y no sabe y lo hace con sus discpulos para generar interrogantes y entender que adems de toda reflexin lleva su tiempo y no est anclada en los automatismos de la poca, est invitando a que haya siempre aprendiz y aprendices en desarrollo.
En el caso del aula, es ah donde se forjar las experiencias motrices para brincan, bailan, corren con sus pares en un contexto que lo hace con un propsito e intencin, adems de ser un espacio destinado para ello y con la gua de los maestros, algunos menos o ms cercanos, pero con la idea de crear un ambiente particular de aprendizaje y fraternizacin, que es poco probable cuando los nios y los padres trabajan con base a ocurrencias del instante o a jugar a vivir la existencia indoloramente.






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