El ser humano en su afn de dar certezas para el dominio de fuerzas incomprensibles encontr en la ciencia, la filosofa y la poltica, las herramientas ms efectivas que domesticaran lo desconocido y para fundar una civilizacin en dnde la continuidad de la existencia se someta a un imperativo discursivo; el del progreso racional como forma de la emancipacin humana.
Hoy en da la civilizacin a nivel planetario se enfrenta a dos lgicas que se han manifestado como un nuevo espritu del tiempo, como indicara Edgar Morin, se trata, por un lado, de la implosin de los valores, principios e instituciones modernas y por otro, la emergencia de formas comunicativas y culturales inditas, las cuales se mezclan con las anteriores y adems muestran una serie de anclajes y contradicciones sobre la salvacin humana como la anhelada por la primera modernidad.
Dentro de esos fenmenos se pueden ubicar cuatro; algunos de ellos se han hecho ms visibles y han acelerado el proceso de una supuesta liberacin humana debido al coronavirus y, otros, pertenecen a los rostros recombinados de la globalizacin tcno-econmica.
El primero se refiere a las teoras conspirativas encontradas desde hace tiempo en publicaciones impresas y que hoy en da, adems de ser vehiculadas rpidamente por la virtualidad, manifiestan un componente de anomia social, es decir; los cambios para la humanidad llegarn va otras entidades paranormales, sin la necesidad de que los individuos o colectivos luchen en la esfera del conocimiento, ideolgica y/o de la revolucin social.
El segundo se ubica en la virtualizacin educativa; si desde Scrates, pasando por la institucionalizacin educativa y hasta antes de la llegada de la televisin, la formacin educativa supona un proceso presencial de interaccin en la reunin, discusin y comprensin del saber y las necesidades humanas, en la actualidad con el montaje educativo en digital, derivado de las exigencias productivas del mercado, se convierte a la tcnica en un sustituto formal de la espontaneidad que se genera los encuentros formativos cara a cara y, tambin, construye patrones de automatizacin y desensibilizacin del comportamiento humano.
El tercero refiere a lo que llama Byung-Chul Han, como lo bello digital. Si bien una de las actividades ms importantes para oponerse a la alienante realidad fabril del siglo XX, era el arte modernista, con su visin «borrosa» de la mujer y el hombre, con el ascenso de telfonos y tablets, se perciben pantallas pulimentadas que esconden el estupor creado por el cubismo y el surrealismo, gestando una esttica en la que el modelo es el no dolor.
El cuarto es una idea sobre la maldad lquida, acuada por Zygmunt Bauman, donde el mal reconocido en la Edad Media como el diablo o en la modernidad, como el anti-progreso, hoy en da remite a dos cuestiones; el surfeo de informacin sobre la identidad personal para fines no legales e inmorales y la circulacin de «olas» de entretenimiento, los cuales reducen la vida humana en ficcionalizaciones que confunden la realidad con series o pelculas.
Finalmente, una esperanza; en medio de los cambios culturales, tecnolgicos y de la convivencia humana, los cuales parecen fragmentar ms que unir podr haber desde la comunicacin y la educacin, una dinmica que logre virar la revolucin digital hacia la comprensin, la colaboracin y los derechos de equidad y justicia social? Aqu un posible renacer.






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