En ocasiones, tenemos la costumbre de darle un reconocimiento a situaciones y/o personas que han contribuido con su legado a la mejora de toda la humanidad. No obstante, nos olvidamos de quienes son cercanos a nosotros y que tambin merecen nuestro respeto y honra, no slo por ser familiares o amigos, sino por su condicin especial de ser seres humanos. En esta ocasin no me referir ni a un filsofo, ni a un cientfico, ni tampoco criticar a algn aspecto de la vida real.
Ms bien me voy a referir a Don Francisco, el pap de la seora Guadalupe, abuelo de mi esposa y bisabuelo de mi hija Luna. No tuve la oportunidad de tratarlo en ms ocasiones, slo recuerdo (y me disculpo si la memoria me falla), que lo vi una noche en una reunin. Su semblante sereno y discreto, se asemejaba a esos guardianes de la vida, quienes cuidan de su tesoro cul? Su familia. De aquellos quienes en su silencio cuentan historias detrs de las fogatas y delante de las esperanzas. En l, parecan nacer de su cabello blanco; las historias y los caminos de incienso y terracera. Orfebre que con sus recuerdos labra esas joyas de oro que son sus hijos, nietos y bisnietos. Y cada uno de ellos, le entregan una perla martima para que en su centellear de noche, logre recordarlos y tambin brillar con la difana de tu sonrisa.
No se como dorma, no s como caminaba, lo que si estoy seguro es como dice mi amada Fanny es que era un roble. Una fuerza que lograba abrazarte para que t no te rindieras, para que la noche no te tomara desprevenido, para que el silencio no escurriera por los peldaos del amanecer. A veces me pregunto cmo haca para conquistar cada centmetro de siembra que era regado por las aguas de temporal? Tambin: cmo dejaba su sombrero en la mesa impregnado de gotas de sol y pjaros de colores? incluso qu haca en las tardes arenosas donde Dios se aferra a no irse de nosotros? Qu escribira Jaime Sabines en Algo sobre la muerte del mayor Sabines? Quiz este breve fragmento
T eres el tronco invulnerable y nosotros las ramas,
por eso es que este hachazo nos sacude.
Nunca frente a tu muerte nos paramos
a pensar en la muerte,
ni te hemos visto nunca sino como la fuerza y la alegra.
No lo sabemos bien, pero de pronto llega
un incesante aviso,
una escapada espada de la boca de Dios
que cae y cae y cae lentamente.
La lluvia tiene olor a Lupe, Agus, Juana, Fanny, Luna. Para ellos y para todos los que han descansado en tu regazo construiste templos; callejones de besos, candiles de oro y plata, ungentos para dormir y no desvelarse con el fro de la soledad.
Pisaste los montes, los pastos, los lodazales y en una de esas veredas te sentaste por un momento para contemplar las risas, los llantos y los misterios de la alegra, fumaste en los das de otoo las cascaras de la sinceridad, del herosmo, de la victoria y todo lo hiciste en un solo relmpago y en un soplo.
Hoy los das son soleados porque has posado la mano sobre las nubes, sobre las dudas, sobre los frutos que estn por comerse. Te agradecemos y te bendecimos porque s que aqu ests junto a mi dictndome las palabras que escribo y para decirnos: pronto nos veremos.







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