Con la pandemia de COVID-19, se ha vuelto a pensar en varias situaciones que antes se daban por sentadas o normales; una de ellas remite a la educacin que se est dando en diferentes niveles a travs de plataformas educativas y tambin con relacin a cuestionarse, sobre todo, quienes son esos estudiantes -sobre todo los nios- los cuales van creado una relacin con la escuela y viceversa.

Deca el pensador austraco Ivn Illich en tono crtico que los centros escolares eran lugares para adquirir una mercanca; conocimientos y habilidades empaquetadas para ser consumidas por un cliente-estudiante, y as ofrecer al mundo laboral lo que haba aprendido. Tambin mencionaba a esta institucionalidad como la responsable de construir socialmente la figura de nio a partir del siglo XX.

En la sociedad desescolarizada el autor comenta:

Hasta el siglo pasado, los «nios» de padres de clase media se fabricaban en casa con la ayuda de preceptores y escuelas privadas. Slo con el advenimiento de la sociedad industrial la produccin en masa de la «niez» comenz a ser factible y a ponerse al alcance de la multitud. El sistema escolar es un fenmeno moderno, como lo es la niez que lo produce (Illich, 1971, pp. 58-59).

Esta perspectiva intenta destacar el modo en qu las organizaciones escolares de la poca industrial definan (y lo siguen haciendo), un tipo de identidad diferenciada de aquella que pueden construir por s mismos los individuos y los grupos que son parte de una comunidad. En esa poca, la formacin estaba supeditada a las normas de disciplinar el comportamiento y tambin la fuerza corporal para que pudieran integrarse a las labores de las grandes industrias manufactureras que se desarrollaron despus de la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, la niez como una categora elaborada en parte por los fundamentos de la modernidad escolar, era tan slo un eslabn transitorio para consolidar el desarrollo fabril, por lo que era necesario que la lgica de obediencia estimulada desde su instruccin se extendiera para generar un perfil de adolescencia y juventud que pudiera acomodarse a las necesidades configuradas por los dueos de esas organizaciones de hormign y acero.

Esos ejercicios de coaccin en esa realidad laboral, estableca que cada ser humano estuviera construido a travs de diferentes formas de violencia como: 1. Adecuar su lenguaje y conducta de acuerdo con las miradas de los capataces, 2. Organizar su trabajo en funcin de un horario especfico, 3. Desarrollar una coreografa en la versatilidad de sus movimientos con manos y piernas para jalar, empujar, cortar, sostener o deshacer, etctera su material de trabajo y 4. Asimilar su jerarqua a travs de cierta imagen corporal, es decir, los dueos con ropa, accesorios y arreglos diferentes de quienes generaban la labor operativa.

No obstante, el mismo sistema econmico dominante requiere para su continuidad, adems de revolucionar sus medios de produccin tcnica, tambin la constitucin de nuevas estructuras sociales y renovadas acciones e interacciones que permitan crear esa riqueza ilimitada para algunos cuantos. De ah que la presin como forma de poder y violencia tanto en la escuela como en las fbricas, ha cedido el espacio de manipulacin para constituir una sociedad que controla a travs de terapias ligeras cuyo fin no es la negacin de los deseos de la gente, sino su aprovechamiento al maximizarlos para la produccin.

En tal caso, lo que se manifiesta en el espacio profesional y/o el de las escuelas, no es ya el castigo mediante la agresin a los desacatos que no se cumplen (aunque todava en muchos lugares siga operando estas formas de hacer las cosas), sino una amable invitacin para quien genere sus actividades las realice explorando y explotando sus capacidades con el imperativo de yes, you can; que es la pieza del lenguaje otorgada para esta civilizacin del rendimiento.

Desde el punto de vista educativo, el rendimiento implica dos aspectos, por un lado, crear en la formacin un tipo de mentalidad y carcter que logre generar las optimizaciones requeridas a nivel de lo que se necesita desarrollar en las labores de la empresa donde sea contratado (si esto es posible por el enorme desempleo o subempleo existente), y, por el otro, que la misma escuela se convierta en un escenario muy particular para el rendimiento, esto es que se construya toda una gama de estrategias para que los actores educativos -sobre todo estudiantes y profesores- sean los creadores y ejecutores del rendimiento, sin que lo lleguen a percibir y desarrollando lo que les dicen sus superiores; los cuales o estn en el mismo sentido de rendir o gozan de los empoderados-explotados a quienes mandan. Situacin que necesitamos reformar para que el ser humano disfrute de su espiritualidad y no del mero productivismo.

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