Con voz cargada de sentimiento, recordó al Maestro Arturo Velazco Martínez, a quien describió como un sembrador de conciencia y conocimiento, un hombre que hizo de la educación una causa de vida y que llevó luz a comunidades enteras donde la esperanza parecía lejana. Su paso por la vida pública, dijo, estuvo siempre guiado por la congruencia, como militante del Partido del Trabajo y diputado combativo, cercano al pueblo y firme en sus ideales.
En esa misma línea de evocación, el Doctor Morales Vázquez rindió homenaje a Pedro López Ayánegui, un hombre de lealtades profundas, sabinista de corazón, cuya vida estuvo marcada por la fidelidad a un proyecto social que buscó dignificar a Chiapas desde sus raíces. Lo recordó como un amigo entrañable, de palabra firme, de convicciones claras y de una calidez humana que hoy deja un vacío imposible de llenar.
Señaló que con su partida no solo se van hombres, sino fragmentos de historia viva, de luchas compartidas, de sueños construidos en colectivo y de una generación que entendió el servicio público como un acto de entrega total.
“Hoy Chiapas se queda en silencio por momentos —reflexionó—, pero también se fortalece en la memoria de quienes supieron honrarlo con su vida”.
Finalmente, el Procurador hizo un llamado a no dejar que el tiempo diluya su legado, sino a mantenerlo presente en cada acción, en cada causa justa, en cada esfuerzo por construir un estado más humano, más digno y más solidario, como ellos lo soñaron.
Si quieres, puedo �hacer una aún más íntima, casi como crónica o despedida personal.







Deja un comentario