Risas contagiosas, globos de colores, juegos y dulces crearon un ambiente de auténtica felicidad, donde cada niña y cada niño fue protagonista de una jornada pensada para abrazar su inocencia y celebrar su alegría. Entre dinámicas, música y regalos, el festejo se convirtió en un espacio donde la ilusión y la ternura se sintieron en cada rincón.
El Maestro Adrián Ruvalcaba Suárez convivió de manera cercana con las familias, compartiendo sonrisas y palabras de aliento, destacando que la niñez representa lo más valioso de la sociedad y que su bienestar es una prioridad que debe cuidarse todos los días.
Madres, padres y vecinos agradecieron este gesto lleno de sensibilidad, que no solo llevó diversión, sino también un mensaje de unión y esperanza a la comunidad. Así, entre abrazos, juegos y recuerdos felices, San Pedro Cuajimalpa vivió un día que quedará guardado en el corazón de sus niñas y niños.
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