Resultado de una coordinación directa con el dirigente histórico del organismo, el Ingeniero Fernando Espino Arévalo, con el que —aseguró— se pone fin a rezagos y se da paso a una etapa de fortalecimiento real del sistema.
El titular del Metro fue contundente: “Aquí no hay simulaciones. Este convenio reconoce de frente a las y los trabajadores, con retabulaciones salariales, compactación de plazas y mejores condiciones laborales en sus centros de trabajo. Era una deuda pendiente y hoy se salda con hechos”.
Destacó que el acuerdo incluye la compra estratégica de refacciones y herramientas para el mantenimiento de trenes e instalaciones fijas, lo que permitirá elevar de manera sustancial los estándares de operación, particularmente en la Línea 12, donde —subrayó— no se escatimarán recursos ni esfuerzos para garantizar su funcionamiento seguro.
El Maestro Adrián Ruvalcaba Suárez enfatizó que uno de los ejes centrales es dar voz y participación directa a los técnicos especialistas del Metro, quienes conocen de primera mano las necesidades del sistema. “Se acabaron las decisiones desde el escritorio: ahora serán los trabajadores quienes orienten las compras prioritarias para atender con rapidez el mantenimiento de vías y trenes”, afirmó.
Asimismo, dejó claro que este convenio no solo es laboral, sino estructural, al impactar directamente en la seguridad y calidad del servicio que reciben más de cinco millones de usuarios diariamente. “El Metro no puede fallar, y no va a fallar. Estamos tomando decisiones de fondo para garantizar su operación”, sentenció.
Finalmente, el Director General aseguró que esta nueva etapa marca un antes y un después en la vida del Metro capitalino, con un modelo basado en el respeto a los trabajadores, la inversión responsable y la determinación de ofrecer un servicio digno, seguro y eficiente para toda la Ciudad de México.







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