No podemos olvidar aquella tarde y noche del 2 de octubre de 1968, cuando la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, se convirtió en escenario de una represión que marcó para siempre la historia contemporánea de México.
La Alcaldesa Maestra Nancy Marlene Nuñez Resendiz subraya la importancia de mantener viva la memoria histórica de quienes estuvieron presentes, de quienes perdieron la vida, de quienes fueron heridos, detenidos o perseguidos y de las familias que durante décadas han llevado consigo el dolor y la incertidumbre de aquella tragedia.
El INAH señala que miles de personas se congregaron aquel día en la Plaza de las Tres Culturas y que la violenta represión terminó con la vida de muchas de las personas que se encontraban en el mitin. Asimismo, advierte que el silencio y el veto informativo de la época han dificultado establecer con precisión el número total de fallecidos y su identificación.
Por eso la memoria es indispensable.
Porque cuando no se conocen todos los nombres, hay que seguir investigando.
Cuando existen testimonios, hay que preservarlos.
Cuando existen documentos, hay que conservarlos.
Y cuando existen familias que todavía recuerdan a sus seres queridos, hay que escuchar sus voces.
La CNDH ha señalado que, incluso décadas después de Tlatelolco, persistían pendientes relacionados con la verdad y la justicia, además de la falta de certeza sobre el número de víctimas directas e indirectas. También ha reconocido el 2 de octubre como una fecha que debe permanecer en la memoria histórica de México.
Tlatelolco no puede convertirse en una página olvidada de los libros de historia.
Debe permanecer como memoria viva.
Debe recordarnos el valor de los derechos humanos.
Debe enseñarnos la importancia de la libertad de expresión y de reunión.
Debe recordarnos que la protesta social y las diferencias políticas deben encontrar caminos de diálogo y no de violencia.
Y, sobre todo, debe mantener presentes a las víctimas.
Porque detrás de cada cifra hubo una persona.
Detrás de cada fotografía hubo un rostro.
Detrás de cada detenido hubo una familia.
Detrás de cada historia hubo sueños, proyectos y una vida que merecía continuar.
La consigna “2 de octubre no se olvida” nació precisamente como una forma de mantener presentes a quienes fueron víctimas y de impedir que la tragedia quedara sepultada por el silencio.
Hoy, a 58 años de distancia, recordar Tlatelolco es un acto de memoria, dignidad y responsabilidad histórica.
No se trata solamente de recordar una fecha.
Se trata de recordar a las personas.
Se trata de escuchar a los sobrevivientes.
Se trata de preservar los archivos.
Se trata de enseñar la historia a las nuevas generaciones.
Se trata de mantener vigente el compromiso con la verdad, la justicia y la no repetición.
NO PODEMOS OLVIDAR LO QUE OCURRIÓ EN TLATELOLCO.
NO PODEMOS OLVIDAR A SUS VÍCTIMAS.
NO PODEMOS PERMITIR QUE EL PASO DEL TIEMPO BORRE SU MEMORIA.
2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA.
NUNCA MÁS OTRO 2 DE OCTUBRE.
ALCALDESA MAESTRA NANCY MARLENE NUÑEZ RESENDIZ
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