El quinto visitador de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos subraya la importancia de proteger la dignidad, la integridad y los derechos fundamentales de quienes transitan por México en busca de mejores condiciones de vida.
La protección de las personas migrantes constituye un tema de especial atención para la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), debido a las condiciones de vulnerabilidad que pueden enfrentar durante su tránsito por el territorio nacional y al riesgo de convertirse en víctimas de delitos, abusos, discriminación o violaciones a sus garantías fundamentales.
Así lo destacó el maestro Manuel Arellano Morales, quinto visitador de la CNDH y especialista en derechos humanos, al referirse a la importancia de fortalecer las acciones institucionales dirigidas a salvaguardar a este sector de la población, cuya condición migratoria puede colocarlo en circunstancias de particular desventaja frente a distintos riesgos.
El especialista ha subrayado la relevancia de que las autoridades migratorias y los organismos defensores de derechos humanos mantengan una coordinación permanente para garantizar que las personas migrantes reciban atención digna, protección efectiva y acompañamiento cuando sus derechos se encuentren amenazados.
La condición de migrante no debe traducirse en desprotección. Por el contrario, exige que las instituciones estén atentas a las circunstancias que pueden exponer a estas personas a la trata, la extorsión, la violencia, los abusos de autoridad y otras conductas que atentan contra su integridad y dignidad.
En este contexto, la colaboración entre el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos resulta fundamental para prevenir posibles violaciones, atender quejas, identificar situaciones de riesgo y promover el respeto irrestricto a los derechos de todas las personas, independientemente de su nacionalidad o situación migratoria.
La labor de la CNDH adquiere especial relevancia cuando quienes migran carecen de redes de apoyo, desconocen los mecanismos para denunciar abusos o enfrentan obstáculos para acceder a servicios médicos y asistencia institucional. La atención oportuna puede contribuir a prevenir daños mayores y facilitar el acceso a la justicia.
La defensa de los derechos humanos no reconoce fronteras cuando se trata de proteger la dignidad de las personas. Bajo esta premisa, la atención a la población migrante debe mantenerse como una prioridad institucional, con acciones de prevención, protección y acompañamiento que permitan reducir los riesgos y garantizar que nadie quede indefenso ante posibles abusos.
Para Manuel Arellano Morales, fortalecer la perspectiva de derechos humanos en la atención migratoria representa una tarea indispensable para que las instituciones mexicanas respondan con responsabilidad, sensibilidad y apego a la legalidad ante los desafíos que enfrenta la movilidad humana.
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